Gabriela Akrabián: “Necesitamos reglas claras”

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Como “un gran golpe para el sector”: así se refirió a las nuevas restricciones Gabriela Akrabián, vicepresidenta de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) de Buenos Aires, en declaraciones a Radio Ciudad. Desde el viernes 16 de abril, la limitación horaria que regía para el AMBA pasa a ser desde las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana siguiente. “A los restaurantes les saca todo el turno noche, y los empresarios siguen pagando sueldos, servicios e impuestos. Se hacen los anuncios pero no se dice de qué modo el estado va a ayudar a las pymes”, aseguró.

Desde que se les presentó la posibilidad de abrir con horarios y aforo limitado, los gastronómicos invirtieron en mejoras y adaptaciones para poder cumplir con los protocolos de distanciamiento e higiene. Hoy deben volver a cerrar y no saben por cuánto tiempo. “Necesitamos que nos den reglas claras. Por supuesto que entendemos que lo principal es lo sanitario y por eso se hicieron adaptaciones con temas como la ventilación cruzada, invertir para tener las mesas en las veredas, prepararnos para el invierno. Hoy debemos cerrar y nadie nos da ninguna perspectiva a futuro ¿Qué hacemos? Tenemos que dejar a la gente en la calle?”, enfatizó Akrabián.

Gabriela Akrabián, vicepresidenta de la AHRCC

En el sector insisten en que bares y restaurantes pueden controlar controlar si la gente cumple con los cuidados, a diferencia de lo que ocurre afuera: personas amontonadas en las veredas o en fiestas clandestinas. Acerca de las ayudas como el plan Repro –anunciado tras la finalización del programa ATP en diciembre pasado-, la dirigente empresarial manifestó sus reparos: “Para muchos establecimientos es difícil acceder. Los trámites son complicados. Con respecto a los hoteles, el ministro de Turismo, Matías Lammens, nos había dicho que iban a dar un bono extra de 4 mil pesos por empleador. Nos empadronamos, se suponía que iba a ser retroactivo hasta enero y todavía no se cobró ni marzo, ni enero ni febrero”, explicó.

La actividad hotelera también atraviesa la peor crisis de su historia. En Buenos Aires, el 70% de los hoteles están cerrados. Del 30 % restante, la mitad funciona como centro parahospitalario para mutuales, prepagas, obras sociales, o de pacientes derivados por la ciudad y por la nación. Así y todo, esos establecimientos no llegan a facturar ni el 10 % de lo que lograban en 2019.

Frente a este escenario, Akrabián reclamó más respaldo para las pymes gastronómicas y hoteleras: “Necesitamos ayuda directa, un subsidio para mantener las fuentes de trabajo de nuestros colaboradores, a los que les venimos pagando muchas veces de los ahorros. Hay hoteles que están vendiendo parte de su mobiliario para poder subsistir. Muchos sacaron créditos que ahora tienen que refinanciar. Si nos cierran, ¿cómo los vamos a pagar? ¿Hay alguna medida para que se frene el cobro de intereses respecto de los bancos? ¿Hay alguna decisión de controlar las comisiones de las tarjetas de crédito? Las pymes hacemos muchos esfuerzos para mantener el trabajo y si quebramos debemos pagar una doble indemnización. Entonces, ¿cuáles son las medidas que está tomando el gobierno para ayudarnos a paliar esta situación?”, concluyó.