Crisis sin fin en el micro y macrocentro

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Si el comercio porteño sufrió la crisis producto de la pandemia de COVID-19, la situación es incluso más grave en las zonas del micro y macro centro. Basta con caminar por las calles cercanas a la City, a Plaza de Mayo o a Puerto Madero, para darse cuenta del impacto en la gastronomía y en la hotelería.

“La pandemia afectó en tres cuestiones centrales a la zona gastronómica del bajo porteño: la falta de movimiento laboral en el área, la nula aportación de turismo extranjero y la ausencia de ferias y congresos en la ciudad”, explicó Ariel Amoroso, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), en declaraciones al programa “Cosas que pasan”, de Radio Ciudad.

Los restaurantes de Puerto Madero, que ya venían golpeados por las dificultades en el estacionamiento debido a la construcción del Paseo del Bajo, tienen dificultades para subsistir, y de hecho varios ya cerraron. Con las fronteras cerradas y la inminencia de la segunda ola de COVID-19 en Argentina, la situación no parece mejorar. “Muchos establecimientos de la zona se encuentran con grandes problemas”, destacó Amoroso.

El trabajo con un aforo máximo del 30% y la modalidad delivery no alcanzan para lograr el punto de equilibrio que un restaurante necesita para subsistir. “Un buen plato es más que una comida. Nuestra gastronomía brinda servicio: desde quién prepara los alimentos hasta que llega a la mesa; y después. Intervienen muchas personas en esa cadena de valor”, indicó Amoroso.