Los restaurantes porteños siguen en peligro

Gastronomía

 

“Oviedo”, “Pippo”, “El Trapiche” y “El Obrero” son algunos de los tradicionales restaurantes porteños que cerraron debido a la crisis por la pandemia de COVID-19. Tras la temporada baja que representan los meses de enero y febrero en Buenos Aires, el sector gastronómico no termina de levantar cabeza y más establecimientos corren peligro.

“A los codazos y hasta las lágrimas”: así se despidieron dueños y empleados de “El Trapiche”, un clásico de Palermo. Después de 30 años de trayectoria en la esquina de Paraguay y Humboldt, una cuenta de Instagram anunciaba que la empresa no podía seguir adelante. No fue el único. “Tuvimos que cerrar el negocio que alimentaba a nuestras familias y hoy, a los 61 años, no consigo trabajo en ningún lado”, se lamenta Raúl Raña, dueño del bar “La Ibérica”, en Cochabamba y Entre Ríos.

Mientras los locales de barrio intentan sobrevivir con los vecinos como clientela, la situación es crítica en el centro y en las áreas que dependen de los oficinistas o de los turistas para funcionar. Puerto Madero tiene un récord en ese sentido, con cadenas que decidieron cerrar sus sucursales de la zona: “La Parolaccia”, “Sottovoce” y “Le Pain Quotidien”, por mencionar algunas.

Según la ONG Defendamos Buenos Aires, por lo menos 380 negocios gastronómicos cayeron en la ciudad. Junto con el resto del AMBA, la cifra llegaría a 600, lo que implica una pérdida de por lo menos 6.000 puestos de trabajo. Con una demanda reducida y ahora sin la ayuda de los ATP, los locales no pueden lidiar con el aumento de los alquileres, los servicios, impuestos y el pago de sueldos, y los dueños prefieren cerrar antes que seguir acumulando pérdidas.