Ariel Amoroso: “Los locales van a poder trabajar más, pero el problema no está resuelto”

Entrevistas

La habilitación a bares y restaurantes porteños para atender en mesas en espacios abiertos representa el principio de la puesta en marcha para un sector que se encuentra prácticamente parado desde hace cinco meses, producto de la pandemia del COVID-19. Sobre el tema, habla Ariel Amoroso, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC).

DBA: ¿Qué perspectivas tienen los empresarios ante esta nueva etapa de funcionamiento de sus locales?

Son un comienzo, aunque todavía falta para poder decir que estamos bien. Desde la AHRCC, venimos trabajando junto a otras cámaras y a funcionarios del gobierno de la ciudad y del gobierno nacional, transmitiéndoles nuestras preocupaciones y ayudándolos en la elaboración de protocolos. Las claves a tener en cuenta para esta etapa son asegurar el distanciamiento social, llevar adelante una buena sanitización y apelar a la responsabilidad social. Todos estamos involucrados: tanto los dueños de los establecimientos, como el personal y los comensales.

¿Cómo se preparan para la implementación de los protocolos?

Ya desde antes de la pandemia los gastronómicos venimos cumpliendo protocolos de higiene que son estrictos, con capacitaciones constantes como los cursos de manipulación de alimentos. Desde siempre aseguramos la limpieza de nuestras vajillas, no sólo con el lavado sino también con alcohol. En este caso, tendremos que extremar las medidas de higiene tanto con la vajilla como en los baños, que van a estar habilitados.

¿Qué es lo que verá un cliente cuando llegue a un local a partir de hoy?

Podrá ser atendido en mesas en el espacio público o en terrazas y lugares abiertos. Las mesas deben tener una distancia entre sí de por lo menos dos metros y no podrá haber más de cuatro comensales por mesa. Los mozos van a tener que usar barbijo y los clientes, cuando no estén comiendo, también. Por otro lado, seguramente habrá distintos turnos para el personal.

¿Qué impacto tendrá esta apertura en el sector?

El delivery y el take away sirvieron para que algunos negocios comenzaran a trabajar pero no implican una demanda significativa. Con mucha suerte, apenas completa un 15% de la facturación que deberíamos tener. Ahora los establecimientos podrán trabajar más pero eso no significa que el problema está resuelto. Un restaurante debe funcionar con el 70% de su salón lleno para llegar a un punto de equilibrio. Por las restricciones propias del protocolo, van a poder operar a un 30% o 40%. A eso se suman los costos de reapertura como, por ejemplo, comprar nueva mercadería. Por eso es imprescindible que los gobiernos nacional y local sigan ayudando al sector, a través de los planes ATP, de exenciones impositivas y de líneas crediticias convenientes.