La industria vitivinícola, preocupada por la pandemia

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A pesar de los comentarios en redes sobre la relación entre la cuarentena y el vino, los números globales de la industria vitivinícola están lejos de ser optimistas. De hecho, el consumo general cayó un 30% en marzo respecto del mismo mes del año anterior y se espera un descenso similar para abril, según la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).

Esto se debe a la reducción de las compras en los canales tradicionales (supermercados, almacenes, autoservicios) que representan alrededor de un 70% del consumo y también al descenso a cero en el canal “botella abierta”: restaurantes, bares y hoteles.

Al respecto, el informe detalla: “El 30% del consumo total de vinos en la Argentina se da en espacios de ‘botella abierta’, en este canal la caída de ventas ha sido estrepitosa llegando prácticamente a ser nula, ya que el consumo de vino es propiamente en el restaurante y no hay delivery de vino junto con la comida”.

El tercer canal de ventas corresponde al enoturismo y las vinotecas, que también registraron bajas significativas. La situación hizo que la COVIAR convocara a más de 70 bodegas de todo el país a que presentaran sus propuestas para la reactivación del turismo vinculado al vino una vez que pase la pandemia del COVID 19.

Con posterioridad, representantes de la entidad se reunieron con autoridades nacionales -entre ellos, el director Nacional de Planificación Turística del Ministerio de Deportes y Turismo, Sergio Castro, y el director de Productos Turísticos en INPROTUR, Pablo Sismanian- y autoridades de provincias vitivinícolas como Mendoza o Salta.

“Estas mesas de trabajo que hemos propuesto permiten ir pensando y preparándonos para cuando todo esto pase y atender a nuestros visitantes”, destacó Pablo Asens, director de la Asociación Ad Hoc de Turismo del Vino de COVIAR. “Muchas cosas van a cambiar radicalmente en lo que respecta al turismo del vino y hay que estar listos para ese día”.