Se profundiza el derrumbe de la actividad gastronómica

Gastronomía

Los establecimientos gastronómicos de Buenos Aires se debaten entre mantenerse abiertos y apostar al delivery o cerrar sus puertas temporalmente, en medio de la caída abrupta de ingresos producto de la pandemia del COVID-19. Restaurantes y bares vacíos son hoy una postal habitual del universo porteño.

La situación se ve agravada por el hecho de que, según datos de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), el 90% de los bares y restaurantes son pymes y micropymes. “El panorama es terrible”, expresó sin vueltas Ariel Amoroso, presidente de la entidad, en declaraciones al diario Clarín. “Estimamos que en los establecimientos que trabajan con turistas la actividad cayó en un 80% y en los barriales, entre el 65% y el 70%”.

Este descenso abrupto llega cuando la actividad recién empezaba a repuntar como consecuencia de la llegada de turistas extranjeros a la ciudad -3 millones en 2019-, y venía de los dos meses de temporada estival, donde los establecimientos porteños suelen tener menos clientes por el éxito turístico.

En este marco, dirigentes empresariales del sector mantienen una agenda de reuniones abiertas con autoridades del gobierno de la ciudad y con el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens. Exenciones impositivas podrían llegar como un primer alivio, pero, pero se estima que serán necesarias nuevas medidas a medida que se profundice el impacto económico del aislamiento preventivo.