Arte Latte en Buenos Aires

Gastronomía

Desde sus inicios hace ya 30 años, el “arte latte” llegó para ocupar un lugar especial en el corazón cafetero de los porteños. Con su popularización como la bebida por excelencia de las jornadas urbanas, el café siempre fue más que un simple consumo para transformarse en todo un universo de referencia: el calor del take away en medio del frío de las calles, el complemento indispensable para arrancar un día de trabajo, las cafeteras de espresso hogareñas transformadas en verdaderos símbolos de status, y ahora también el arte. Porque en el café, como en casi todo el mundo urbano, el diseño siempre tiene algo para decir.

Si bien el “art latte” (esas verdaderas creaciones a partir de espuma en la superficie del café) se popularizó después del cambio de siglo, lo cierto es que sus comienzos datan de 1988, en la cuna del consumo del café por antonomasia: Seattle. Allí, David Schomer, dueño del café Seattle’s Expresso Vivace, fue el primero en sistematizar las distintas formas de la técnica y trabajar con los materiales (el café y la espuma de leche) para probar nuevas combinaciones.

A 11.000 kilómetros de aquella ciudad del noroeste de los Estados Unidos, el mundo porteño amante de los bares no podía permanecer ajeno a esta tendencia. Y lo mejor de todo es que esta técnica puede estudiarse. En el ISEHG, el curso Barismo y Latte Art dura 4 clases y está dirigido a cualquier persona con o sin experiencia. Aquellas personas interesadas pueden consultar por este y otros cursos de barismo en la página del instituto o al 4372-7275.